lunes, 21 de mayo de 2018

Homenaje a Don Arturo

 
 
 
 


                                                                     Don Arturo



En su día, allá por febrero de 2017 conté como unos encapuchados maniataron de pies y manos a Don Arturo, párroco de la principal iglesia de Coslada y le dieron una brutal paliza, tras la cual tuvo que ser ingresado en un hospital, le dieron varios puntos de sutura en la cabeza y en la cara, además de las magulladuras de pies y manos.
Según pudo contar, llamaron a su casa y cuando abrió, estos tres "valientes"  después de maniatarlo y pegarle todo lo que quisieron, le robaron 600 euros. No había mas en la casa. No sabemos si era de su pensión, del cepillo de la iglesia o de alguna limosna. El caso es que se lo llevaron.
La vivienda está en el mismo edificio que la iglesia, debieron suponer que habría grandes riquezas los muy... HP.
De resultas de esta agresión ya no pudo valerse por si mismo y fue ingresado en una Residencia de ancianos sacerdotes en Madrid.
Ayer domingo, cuando llegaron mis amigos Victor y su esposa Manoli, lo primero que me dijo esta fue...Don Arturo a muerto.
A muerto de resultas de las agresiones que no ha podido superar.
En el momento que le agredieron tenía 77 años.
No se si la policía ha detenido a tan "valientes" sujetos.

Cuando ayer nuestro cura dio la noticia al terminar la homilía, se levantó un murmullo en al iglesia y también se oyó algún lamento.

Los que me seguís habitualmente ya estabais enterados del suceso que ya os conté en su día.
Los que no lo sabíais ya quedáis enterados de uno de los sucesos que más nos han afectado a los que vivimos en el Corredor del Henares.
Don Arturo era muy querido en toda Coslada. Era amable, simpático y quería mucho a la gente. Muchos años he ido a su lado en la procesión de la Virgen del Amor hermoso, Patrona de Coslada. El año pasado ya no pudo asistir a acompañar a su Amada Madre, como él decía, y nos sentimos un poco tristes. Estoy segura que este año sufriremos más.
Para que todo no sea tan triste, voy a contar una anécdota que me hizo reir en plena iglesia.
Eran las Navidades de 2015. Don Arturo había llevado a la Parroquia a varias corales para que cantaran villancicos, a mi me encantan y por supuesto allí estaba yo en primera fila.
Era el 21 o 22 de diciembre y a pesar del frío la iglesia estaba llena.
Don Arturo, muy serio él, se dirigió a nosotros y con una pequeña sonrisa nos dijo:
-Si llego a saber que venís tantos, os pido un duro a cada uno.
No fui yo sola la que se reía.

He puesto una foto suya para que veáis que, ni era joven, ni parecía rico.  Si era muy alto, muy agradable, cariñoso y hablaba que daba gloria escucharle.
Ya no digo más, la emoción me puede. Siempre es triste una muerte, pero cuando lo conoces aún lo es más.

lunes, 14 de mayo de 2018

Fiestas en Madrid



           
                                         La pradera de San Isidro según Goya



A mi amigo Juan, el Psicólogo, lo tengo muy enfadado pues hace mucho que no pongo sus enseñanzas. Yo le digo que las tengo todas en mi cabeza, pero no cuela, dice que hay que publicarlas para que las lean los más posibles. Por lo tanto y para que vea que no me olvido de las buenas y bonitas cosas que me cuenta...allá voy:

La serpiente enfurecida.

Un día una serpiente entró por accidente en un taller de carpintería. Llevada por la curiosidad, empezó a moverse con destreza por entre las diferentes herramientas, a las que miraba con asombro pero también con cierto recelo.
Tan pasmada estaba con esos extraños objetos que veía, que resbaló y sin poder remediarlo rozó una sierra, que la dejó ligeramente herida.
La serpiente, sorprendida, pensó que la sierra la había atacado y llena de rabia y de ira se volvió y la mordió. Y al hacerlo, se dañó ligeramente la boca.
El animal, sin entender muy bien lo que estaba sucediendo y totalmente convencida de que la sierra quería matarla, decidió rodearla con todo su cuerpo para estrangularla y exprimirla con todas sus fuerzas, pero al abrazar la hoja de acero dentada de la sierra quedó tan malherida que acabó muriendo.
Los hombres, al igual que la serpiente, a veces, reaccionamos con ira para herir a aquellos que de un modo u otro nos han perjudicado, pero después de todo, y puede que demasiado tarde, nos acabamos dando cuenta de que con ello nos estamos lastimando también nosotros mismos.
Por eso, en ocasión es, es mejor no reaccionar para no sufrir consecuencias que pueden llegar a ser muy dañinas.

Creo que ya he complacido a Juan

En pintura de arriba, que como todos sabéis es de nuestro muy ilustre pintor Goya, se ve la pradera y al fondo el pueblo de Madrid como era entonces. A mi me encanta, no tiene nada que ver con lo que es ahora, tanto la Pradera como Madrid.
En la pintura se ve a los madrileños de la época sentados en el suelo, quizá comiendo una tortilla de patatas. En la Pradera de hoy, lo que menos hay son madrileños. Sí que he visto muchos Peruanos y Ecuatorianos, me pregunto, ¿De donde han salido tantos? Se han quedado sus pueblos sin gente y están todos en Madrid.
Claro está que, aquí son muy bien acogidos y ya se quedan para siempre, cosa que a mi particularmente no me molesta.
Tambien hay muchos argentinos y mexicanos , o sea, menos madrileños, hay de todo.
No he podido comprar las riquísimas Rosquillas del Santo, cuando yo he ido ya no había, a ver si mañana las puedo conseguir...
Como son muchos los pueblos que celebran el dia de San Isidro, deseo que todos lo pasen bien, con o sin rosquillas.

lunes, 7 de mayo de 2018

El Carnet de Conducir

   

                                                       Una señora conduciendo un tractor
                                                           



    He leído en prensa hace unos días que un británico llamado Christian se ha sacado el carnet de conducir después de 33 intentos, 25 años y 14 profesores distintos. Pero, ahora que lo tiene, el hombre de 42 años, da por bien empleados los 11.000 euros que le ha costado esta "aventura".
  
    Creo que algo menos le costó a una vecina mía.
Esta vecina se presentó un día en mi casa lamentándose de lo que le estaba costando sacarse el carnet de conducir, de dinero y tiempo. Me dijo:
    No hay manera de aprobar aquí en Madrid, (llevaba ya gastadas 250.000 de las antiguas pesetas), pero me han dicho que en Guadalajara es más fácil ¿Quieres venir conmigo y nos enteramos?
    Fuimos.
   Cogimos a nuestros niños, nos montamos en el tren y llegamos a Guadalajara. Hizo los tramites, se apuntó a la autoescuela y pasados tres meses...aprobó.

  Como digo, de esto hace ya muchos años pues todavía nuestra moneda nacional era la peseta.      
Entonces, me llegó el turno a mi. No, yo no tengo carnet. Lo único que he conducido a sido un tractor a campo través y solo peligraban los tomatas de mi anfitriona (que buenos gritos daba), como decía.
 El carnet se lo iba a sacar el pequeño de mis hijos.
  Hace lo menos 25 años.
Entonces solía costar 30.000 pesetas, pero si tenía algún fallo podía incrementarse la cuota. (Se incrementó).
  Lo primero que hice fue hablar claramente con la señorita recepcionista, le dije:
  -Solo tengo 100.000 pesetas, ¿Sería suficiente para que mi hijo pueda tener el carnet de conducir?
  -Claro que si señora, solo cuesta treinta mil, si por casualidad no aprueba a la primera le puede costar cinco o seis mil pesetas cada lección de más.
  Así quedó la cosa.
  Dio sus diez clases (según ellos le regalaban tres)...suspendió.
  Contratamos otras diez...ya eran 20...suspendió...
  Cuando venía el pobre muchacho de clase practica, me decía:
Hoy hemos llegado por carretera hasta Alcalá de Henares, el profesor iba leyendo el periódico, me dice que lo hago bien y que si me suspenden es porque quieren hacerlo.
Me gasté las cien mil pesetas y seguía suspendiendo...Y mi cuenta corriente, bajaba y bajaba.
Un día, cuando volvió mi hijo del examen y me dice que le han vuelto a suspender, me presente en la oficina y les dije que ya se me había acabado el dinero.
 La señorita muy amablemente y con una sonrisa muy mona, va y me dice:
-No se preocupe señora le concedemos un préstamo.
Yo, como una energúmena y hablando más alto de lo normal, le dije:
-¿Como voy a pagar un préstamo si no tengo dinero ni ingresos, estoy en el paro, así que, cuando haya exámenes le presentan, pero no va a dar ni una clase más.
Me fui sin dar más explicacioopnes. Cerré la puerta con cuidadito.
A la semana siguiente le presentaron a examen y...aprobó. (sin dar ni una clase más).
No se si seguirá ocurriendo lo mismo ahora. La gente se ha cansado y han debido de poner medios.
Hubo unos años en los que se aprovecharon, además de los menos pudientes...
Yo sigo sin carnet, pero mis hijos conducen de maravilla.
 

martes, 1 de mayo de 2018

Los hombres de 1808

  


                                                              El tambor del Bruch

       


     Fueron muchos y muy valientes, tanto los hombres como las mujeres de aquellos años que el señor Napoleón se adueñó de España. Empezando por secuestrar al rey. No sabía él con quien se la estaba jugando.
Agustina de Aragón, que cuando fue a llevarle la comida a su esposo que estaba en la defensa de Zaragoza y al verlo muerto , ella, prendió el cañón y así defendió la muralla.
Manolita Malasaña, una encantadora muchachita de 17 años, que fue fusilada por el simple hecho de ser modista y llevar unas tijeras en el bolsillo. Dijeron los franceses que era un arma blanca, seguro que iba a hacer mucho daño con ella.
Bueno, dejo a las mujeres para centrarme en los hombres:
Andres Torrejón,
 Ese buen Alcalde de Móstoles, que al enterarse que los madrileños estaban con la soga al cuello, no dudó ni un solo momento e hizo un bando pidiendo ayuda a todos los pueblos mas cercanos que, con aperos de labranza se lanzaron camino hacia Madrid para ayudar, y ayudaron.
Daoiz y Velarde, dos capitanes que dieron su vida por defender a su patria del invasor.
 Pero tambien hubo menores...
Un niño, Isidre Lluçá, (catalán) mas conocido por "El niño del tambor", "el tamborilero del Bruch" (en catalán, el timbaler del Bruc) y más conocida su hazaña como "El tambor del Bruch".
Cuenta la leyenda, porque yo no estaba allí, que todos los hombres del pueblo estaban jugándose la vida por salvar su patria en los caminos y los campos.
En el pueblo solo estaban las mujeres y los niños cuando oyeron que se acercaba el ejercito francés. ¡No había tiempo que perder!
Las mujeres de aquella época siempre estaban con sus niños, no tenían armas, no sabían que hacer, no estaban los hombres, se frotaban las manos en el mandil, recogían a sus niños para protegerlos, poco más podían hacer.
Entonces el bueno y valiente niño Isidre, fue hacia la iglesia del pueblo donde estaban los instrumentos que usaba el coro, cogió un tambor, que ya sabía manejar, y caminó hacia las montañas de Montserrat.
El muchacho de Santpedor, erigido en general en jefe, sólo con sus propias fuerzas, sin caballería ni artillería ni jefe militar que le dirigiese empezó a tocar el tambor que usaba en las cofradías y...la reverberación del sonido de dicho tambor, al chocar con las paredes de Montserrat hizo creer a los franceses que el número de soldados españoles era muy superior al que realmente había.
No sabemos si corrieron como conejos el caso es que aquellos se asustaron y la batalla se ganó gracias a la sabiduría y valentía de un muchachito catalán que defendía a sus compatriotas y a España.
Por supuesto que la guerra se ganó, nos ayudaron los ingleses que al mando del duque de Wellington pudieron echar a los franceses con su general "Pepe botella" al frente, tenían secuestrado a nuestro rey Fernando VII. El cual, premió al duque de Wellington con el titulo de "Vizconde de Talavera de La Reina" y "Vizconde de Wellington" en agradecimiento a sus servicios.
Cercano está el 2 de mayo, vaya mi homenaje a todos ellos que tanto sufrieron, pues no acabó aquí la cosa.
Después pasaron muchas penurias, tanto es así, que el buen Alcalde de Móstoles con 190 personas más, murió a causa del hambre en 1812.

lunes, 23 de abril de 2018

La Cascanta

 
Una "Cascanta"
 
Lo primero que voy a decir: la palabra "Cascanta" no está en el diccionario de la Real Academia de la lengua española.
 
Si existe Cascante y es un municipio y una ciudad española de la Comunidad Foral de Navarra, situada en la Rivera de Navarra, cerca de Tudela y a 104 km. de Pamplona.
Dicho todo esto, digo y afirmo que la susodicha palabreja "Cascanta" la inventó mi madre. Mi madre no tenía mucha cultura pero si mucho sentido del humor.
Esto que cuento viene al caso porque hay un par de señoras Políticas que aparecen mucho en las televisiones, en el Parlamento y en todos los periódicos y lógicamente no paran de hablar y hablar y siguen hablando mucho. Cada vez que las veo por tv. siempre a la hora de comer, si estoy sola cambio de canal, pero cuando comemos los fines de semana mi hijo y yo, me trago todo lo que dicen, yo las llamo "Las Cascantas". Aunque según mi hijo y mucha gente más creo que dicen las cosas muy claras...
Uno de estos días me pregunta mi "nene" que de donde me he sacado esa palabra. Lo mismo que voy a hacer ahora, hice ese día, contarlo.
La cosa ocurrió allá por los años 50, total, hace poco. Mis padres, mis hermanos y yo claro está, nos mudamos a un piso nuevo muy bonito y más grande que en el que vivíamos. Estaba situada en el lado contrario, o sea, vivíamos en el sur y este piso estaba al norte.
Los mandó construir el Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid para sus empleados. Ya he contado muchas veces que mi padre era policía Municipal, pero tambien fueron agraciados: motoristas, escoltas y barrenderos, (como se ve, no había discriminación de empleo).
"La colonia" como la llamábamos estaba siempre vigilada por unos señores de uniforme, los cuales también vivían allí y los llamábamos "Los vigilantes. Ni que decir tiene que estábamos bien vigilados y protegidos (aunque entonces no había muchos asaltos), por lo menos donde yo vivía.
Como ya he dicho en algunas ocasiones, mis padres eran muy simpáticos, acogedores y agradables al trato. Enseguida hicieron amigos pues todos trabajaban para el mismo "jefe".
Con los que más se juntaban, era con un matrimonio muy agradable. El señor era barrendero e hizo buenas "migas" con mi padre. Tal es así, que casi todas las noches subían a casa a charlar un rato, poner "verde" al Alcalde de turno porque no les subía el sueldo y charlar, charlar y charlar.
La que más charlaba era la señora, que no me acuerdo como se llamaba porque ahí, es donde entra mi madre que le puso el nombre de "Cascanta". El señor si recuerdo que se llamaba Cristóbal, porque su señora esposa solo sabía decir, "mi Cristóbal por aquí, mi Cristóbal por allá".
Como casi todas las familias de aquella época, comíamos y cenábamos todos juntos. Comíamos cuando salíamos de los colegios y cenábamos cuando llegaba papá después de su trabajo. Pero ocurrió que ..."Mi Cristóbal y la Cascanta" llegaban de visita cuando íbamos a empezar a cenar. Mi madre nos decía que esperáramos. Pero claro, la espera se hacía cada vez más larga, porque la "Cascanta" no paraba de hablar y los demás escuchando.
Yo apenas me acuerdo de qué hablaban pues estábamos deseando que se marchasen para cenar. Algunas veces mi madre ponía la cena a los más pequeños en la cocina. Todos, incluido mi padre que después de estar toda la tarde dando paso a los coches y peatones, estábamos hambrientos y deseando que "mi Cristóbal y la Cascanta se marchasen, pero todo fuese por la amistad.
Los tres hermanos mayores creíamos que sabíamos mucho, leíamos escuchábamos la radio, en fin....
Un día, uno de mis hermanos dijo que se había enterado que cuando querías que se fuera una visita no deseada solo tenías que poner una escoba con el palo hacia abajo detrás de una puerta y ¡zas! la visita se iba.
Aquel día, mejor dicho, aquella noche ya estábamos aburridos, hambrientos y cansados. Entonces aparece uno de mis hermanos con la escoba hacia arriba. Los tres mayores no echamos a reír, mi madre, con los ojos nos comía. No le hicimos caso, pusimos la escoba detrás de la puerta y...en ese momento dice la "Cascanta":
-Vámonos Cristóbal que los niños están solos.
No se si será casualidad, superstición o lo que sea, el caso es que funcionó. Así, que todas las noches en cuanto veíamos aparecer a "Mi Cristóbal y a la Cascanta", alguno cogía la escoba. Cuando se lo contamos a mi padre, no paraba de reír y en cuanto llegaban los vecinos, si no habíamos cenado, se sacaba la escoba. Y os digo que funcionó.
En homenaje a "La Cascanta".
Llega el niño a casa de su tía y le dice:
-Tía, enséñame el pájaro.
La tía le dice:
-Bonito yo no tengo mascota.
El niño responde:
-Es que ha dicho papá:
¡¡ -Vamos a ver a la cotorra de tu tía!!...

lunes, 16 de abril de 2018

Señora Maestra




 
Una maestra

Yo, como dice el refrán "Sigo en mis trece".
Esta frase procede, o se la adjudican al Papa Benedicto XIII, pues creo que era muy cabezón y se había empeñado en poner o quitar la Sede del Papa en Roma, otros la querían en Aviñón. Total, que si yo aquí, que si tu allí el buen hombre (porque aunque era Papa tambien era hombre), como digo el buen hombre que, creo que era aragonés, se quedó siendo amo y señor de la frasecita, o sea, que aquel que no cede es que sigue en sus trece.
Yo no soy cabezona pero quiero seguir enarbolando bandera por todas las señoras que han hecho algo por la humanidad.
 Se da el caso que cada vez encuentro más mujeres que son y han sido muy listas, por eso se merecen mi admiración. Que conste que también hay señores. También tengo cosas buenas de ellos que ya contaré.
Hoy me he encontrado con una mujer que allá por 1949 patentó un libro mecánico, considerado hoy en día como el antepasado del actual dispositivo electrónico.
Esta señora, Ángela Ruiz Robles, fue la profesora que adelantó el libro electrónico.
Doña Angelita, que era española e impartía clases en la escuela de Magisterio de León estaba muy preocupada por dos cosas: la calidad de la enseñanza y también por algo que hoy continua causando más de un problema, el peso de los libros que los alumnos tenían que cargar. Por eso inventó el libro mecánico, con la idea de que todo lo que necesitaran los pupilos estuviese en este dispositivo, reduciendo el gasto de libros y el peso que cargaban los chicos en las mochilas.
Mantuvo el pago de su patente hasta su muerte, 1975, pero jamás lo vio comercializado. Ella no se desanimó, recorrió las mejores ferias de toda España y acudió en varias ocasiones al Ministerio de Educación para defender su invento, pero no lo consiguió. Tampoco logró que la tomasen en serio por ser mujer.
¡¡Que pena!!.
 "Doña Angelita, siento lastima de que no vea usted hoy lo que ideó en su día".
La voy a recordar todos los días de mi vida, pues leo mucho y me acuesto con mi iPad, donde mi hijo me regala tantos libros que me da la madrugada leyendo. Ahora, lo haré en su honor. MAESTRA.

Para animarnos un poco.   Mi homenaje a los maestros.

El profesor de Historia le pregunta al alumno.
-Daniel, ¿Qué me puedes decir de la muerte de Napoleón?
-Que lo siento mucho profesor.

La maestra dice:
-A ver Luis, ¿Cómo ves la escuela ideal?
-Cerrada señora maestra.

Jaimito le pregunta a la maestra:
-Maestra, ¿usted me castigaría por algo que no hice?
-Claro que no, Jaimito.
-Ahh, pues qué bueno, porque no hice los deberes.

El profesor dice:
-Díganme una palabra que empiece por "C"
Pepito responde:
-Huevo.
Entonces el profesor le pregunta:
-¿Donde lleva la letra "C" la palabra huevo?
Y Pepito dice:
-En la clara.

En la escuela un niño le pregunta a su maestra:
-Profesora, ¿a cuantos años se muere un burro?
-¿Por qué?, ¿Acaso ya te sientes mal?

En el examen le dice el profesor a un alumno que no ha sabido contestar a ninguna pregunta:
-Le haré una última pregunta, si la sabe, le aprobaré.
-¿Cuantos pelos tiene la cola de un caballo?
-Treinta mil quinientos ochenta y tres.
-¿Y cómo lo sabe?
-Perdone profesor, pero esa ya es otra pregunta.

lunes, 9 de abril de 2018

Las aceitunas adobadas



Tengo en la despensa botes y tarros de aceitunas de varias clases, negras, verdes, adobadas, sin adobar, con anchoas, sin anchoas, en fin más de las que quizá me coma.
La cosa empezó porque le conté a mi hijo lo que me ocurrió con unas aceitunas allá por mis años mozos. Es una tontería, nunca lo conté a nadie por la poca importancia que tiene pero se lo conté a mi hijo y a mi amiga Piruja. Uno me llenó las despensa de aceitunas. La otra, primero le causó gracia, después, pena.
Y ahora, para que nadie se intrigue, se ría o llore, ahí va la anécdota:
Esto ocurrió estando yo haciendo el Servicio Social en el año 1954. Estaba preparándome para unas oposiciones de Telefónica Nacional de España. ¿Verdad que el nombre ya es bonito? Pues bien, entre toda la documentación que exigían, una de las cosas era, tener hecho el SS. o prometer hacerlo.
Algunas de las señoritas opositoras lo habían hecho, otras no, entre las que me encontraba.
Juré, prometí y me comprometí a hacerlo.
Como las clases eran por la tarde empecé mi Servicio Social por las mañanas.
Los primeros tres meses me tocó en una clase de cocina, otra de canto y alguna más de cultura general, lo del canto y la cocina lo aprobé por los pelos. Los siguientes tres meses (pues eran seis meses el servicio), lo hice en un taller de bordados de Lagartera. De ahí que alguna mantelería de mi ajuar iba bordada por mis manitas, que dicho sea de paso, me quedaron preciosas.
La anécdota ocurrió en este taller de bordados:
 En él había grupos de seis u ocho chicas. Unas hacían las servilletas y otras se repartían el mantel.
Éramos jóvenes de todas las condiciones sociales, unas porque nos lo exigían para los estudios. Otras eran "niñas de papá" que las mandaban para tenerlas entretenidas unas horas. Tengo que decir que con todas las chicas que coincidí me llevé muy bien, todas eran estupendas y sobre todo muy educadas.
En aquellos años varias de mis compañeras fueron hijas de Ministros, del Cuerpo Diplomático y de muy alta alcurnia económica. Una de ellas era familia del entonces Ministro Girón que siempre iba a la par del Caudillo, pero como digo, todas eran chicas estupendas.
Entrábamos a clase a las 10 de la mañana y hacíamos un descanso para comernos el bocadillo sobre las 11.
 Aquí entran las aceitunas:
Yo llevaba mi "bocata" de casa, pero estas niñas tan pijas, iban con su bolsito, sus zapatos de tacón y...dinerito de sobra.
 Cuando la profesora nos daba permiso para comer el bocadillo, estas niñas salían a comprárselo, llegaban a una panadería y después a un charcutería y les llenaban el pan del fiambre que ellas elegían. Entonces conocí yo la cabeza de jabalí, el jamón de York, el salami, la sobrasada, etc.etc. además...compraban un gran papelón de aceitunas.
En casa lo que más comíamos era el chorizo, el queso o el salchichón de Vic, lo demás debía de ser prohibitivo para el monedero de mi madre.
Cuando ya estábamos todas juntas con nuestros respectivos bocadillos sentadas a la mesa, que antes habíamos quitado la labor, entonces, ponían el paquetón de aceitunas en el centro y todas las que comían pagaban a escote dicho extra.
Entonces yo, el primer día, dije:
-Muchas gracias, pero no me gustan las aceitunas.
Ya no tuve que dar más explicaciones, desde ese día, yo sacaba mi bocadillo de queso, chorizo o salchichón de Vic y, miraba como se comían una tras otra el montón de aceitunas.
Jamás se lo dije a mi madre. Bastante hacía poniéndome un bocadillo y dándome un duro diario para el metro, pero estoy segura que si lo hubiese sabido me había dado algo más de dinero para que yo comiese aceitunas.
En casa cuando mi madre hacía ensaladas añadía aceitunas negras y como era muy buena cocinera, algunas veces hacía unas sopas riquísimas con aceitunas verdes, en ambos casos comíamos las que sobraban y...hasta otra.
Hace unos días en una conversación telefónica con mi amiga Piruja me oyó mi hijo y al terminar me hizo que se lo contase, yo creo que le dio pena de aquella jovencita que no quería pedir a su madre más dinero, bastante tenía la pobre con poner comida para tantos, pues éramos 6 hermanos ( aún faltaba otro que vino al mundo cuando yo tenía 20 años).
El caso es que ahora no me faltan aceitunas. Las que más me gustan son las negras, me las compra mi hijo sin hueso y todo...
¡Ah!, pero no termina aquí la cosa. El fin es, que gane la oposición, pero... había 800 plazas en Madrid y 600 en Barcelona. Me toco plaza para Barcelona y...mis padres (mejor dicho mi madre), no me dejaron ir a la Ciudad Condal, pues en aquellos tiempos los hijos obedecíamos lo que acataran nuestros padres, así fue como después de tanto estudiar, me quedé compuesta y sin trabajo, menos mal que al poco tiempo encontré trabajo de secretaria en una Gestoría.
Diría muchas cosas más, pero lo dejo para otro día.